¡La historia tiene muchas voces!
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Hoy recordamos el movimiento estudiantil de 1968: un grito colectivo por libertad y democracia que transformó para siempre la conciencia de México.
Mucho se habla de los líderes varones, pero ¿y las mujeres? Ellas también estuvieron en primera línea: en brigadas, en el Consejo Nacional de Huelga, en la organización y en la resistencia. Fueron la columna vertebral de un movimiento que marcó generaciones.
Algunas de ellas:
Ana Ignacia “La Nacha” Rodríguez: una de las dos mujeres en el Comité de Huelga del CCH Azcapotzalco y representante ante el CNH. Roberta “La Tita” Avendaño: voz firme y liderazgo incansable en el Comité de Huelga. Marcela Guijosa: brigadista y oradora que recorrió calles y plazas ganando apoyo. Elena Poniatowska: periodista que documentó la masacre de Tlatelolco, convirtiendo la memoria en denuncia. María Eugenia Espinosa Carbajal: representante de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM en el CNH. Patricia Corona Vargas: representante de su prepa en el CNH; sobreviviente del 2 de octubre y promotora incansable de la memoria. Ifigenia Martínez: defensora firme del movimiento y crítica abierta a la represión de Estado.
Su lucha fue silenciada por la violencia del Estado, pero no pudo ser borrada. Fueron pioneras que, al exigir un país más libre, también abrieron camino para transformar el papel de la mujer en la sociedad.
Recordar el 68 en el Museo Nacional de la Revolución no es casualidad. Este espacio resguarda la memoria de las luchas que han forjado nuestra nación. El movimiento del 68 es parte de esa historia inconclusa: un eslabón más en la larga cadena de demandas populares por justicia y derechos.
Conmemorarlo aquí es un acto de memoria contra el olvido y un recordatorio de que la lucha por democracia y contra la impunidad sigue viva.
Por PanchoVillaMx