Don Eulalio sueña con volver a Hidalgo del Parral para despedirse de su General Pancho Villa

0
Screenshot

Screenshot

A sus 91 años, don Eulalio Hernández sueña con regresar una última vez a la tierra donde murió el Centauro del Norte para despedirse de él.

Desde su rancho “División del Norte”, enclavado en la sierra de Chiapas, don Eulalio Hernández recuerda el sueño que marcó su vida, en el que Francisco Villa le pidió que reivindicara su memoria. Movido por aquella visión, desde 1980 viajó decenas de veces a Parral para impulsar un homenaje que con el tiempo se transformaría en las ya célebres Jornadas Villistas. Hoy, a sus 91 años y acompañado por su esposa, desea regresar por última vez a la tierra donde cayó su héroe, para despedirse de él y decirle que la misión está cumplida.

A su edad, don Eulalio ya no puede caminar con la misma firmeza con la que durante décadas recorrió las calles de Parral gritando “¡Viva Villa, cabrón!”, mientras agitaba una bandera nacional junto a su esposa, Yolanda Cecilia López. El paso del tiempo ha vuelto pausados sus movimientos y la emoción le quiebra con frecuencia la voz al recordar todo lo vivido en torno a la figura del Centauro del Norte. Sin embargo, hay algo que permanece intacto: la convicción de que Francisco Villa lo llamó para cumplir una misión que transformaría por completo su existencia. Desde su rancho “División del Norte”, entre montañas y caminos de terracería en la sierra de Chiapas, el viejo villista revive con nostalgia y orgullo una historia que comenzó hace más de medio siglo, cuando una especie de revelación lo llevó a emprender una cruzada para rescatar la memoria del revolucionario más querido y polémico de México.

El sueño de un chiapaneco que reivindicó la memoria del general Francisco Villa

Don Eulalio asegura que todo comenzó de forma inexplicable. Una mañana despertó hablando del general Villa, a pesar de que hasta entonces sabía muy poco sobre él. Aquella experiencia, afirma, fue tan intensa que sintió como si alguien le hablara directamente al corazón. Desde entonces comenzó a buscar libros, documentos y testimonios sobre la Revolución Mexicana, dedicando horas a comprender quién había sido aquel hombre que parecía perseguirlo en pensamientos y sueños.

Conforme avanzó en sus lecturas, nació en él una profunda admiración por Villa y, al mismo tiempo, una creciente indignación al descubrir que gran parte de la historia oficial lo seguía retratando como un bandolero. Fue entonces cuando sintió la necesidad de viajar a Parral, el lugar donde fue asesinado el general, para conocer de primera mano cómo era recordado.

El viaje a Chihuahua marcaría definitivamente su vida. Al llegar a Parral, don Eulalio y Yolanda se dirigieron al panteón para visitar la tumba de Francisco Villa. Lo que encontraron les provocó una mezcla de tristeza, indignación y desconcierto: el sitio lucía prácticamente abandonado, con maleza creciendo alrededor y escasa atención de autoridades y habitantes. Aquella imagen impactó profundamente al matrimonio chiapaneco. Yolanda recuerda que su esposo permaneció largo rato en silencio frente a la lápida, hasta que finalmente pronunció una frase que cambiaría su destino: “Tenemos que levantar el homenaje al general Villa”.

De la idea a las Jornadas Villistas

A partir de ese momento, la vida de don Eulalio giró por completo en torno a esa misión. Comenzó a visitar autoridades municipales, funcionarios y personajes influyentes de Chihuahua para insistir en la necesidad de rescatar la memoria de Villa y dignificar los homenajes en Parral. Incluso buscó reuniones con gobernadores, convencido de que la figura del general merecía un reconocimiento histórico más justo.

En aquellos años aún predominaba una visión negativa de Villa en algunos sectores oficiales, que lo consideraban un personaje violento o fuera de la ley. Don Eulalio rechazaba esa narrativa y se propuso cambiarla a través de la memoria popular, convencido de que Villa había luchado principalmente por los pobres.

Los primeros años no fueron sencillos. En Parral, los homenajes eran escasos y de poca convocatoria. Yolanda recuerda que en uno de los primeros desfiles únicamente participaron ellos dos. Caminaban por las calles con una bandera nacional, gritando “¡Viva Villa!”, mientras la gente los observaba con curiosidad desde ventanas y balcones. Sin embargo, la constancia y el entusiasmo de don Eulalio comenzaron a contagiar a otros.

Con el paso del tiempo encontró aliados clave en Parral, como José Socorro Salcido Gómez, Guadalupe Chávez Portillo, “El PatitoMartínez, doña Ignacia Álvarez de Montoya y don Pepe Dajlala. Juntos impulsaron un movimiento que con los años se consolidaría en las Jornadas Villistas. Desde Chiapas, el matrimonio Hernández también promovió la creación del Frente Villista Nueva Generación, con el que convocaban a simpatizantes de distintas regiones del país. Don Eulalio mandó elaborar mantas con mensajes dedicados al Centauro del Norte, entre ellas una que decía: “Rancho Canutillo, municipio del Salto del Agua, Chiapas. Familia Hernández presente, mi general”.

Una vida marcada por Villa

La conexión de don Eulalio con Francisco Villa llegó a ser tan profunda que bautizó sus propiedades con nombres vinculados al movimiento villista. Uno de sus ranchos fue llamado “Canutillo”, en honor al lugar donde Villa pasó sus últimos años, mientras que su residencia actual lleva el nombre de “División del Norte”.

Sin embargo, la vida también les impuso dificultades. Durante el conflicto zapatista en Chiapas, la familia perdió el rancho “Canutillo”, un hecho que los marcó profundamente. A pesar de ello, nunca abandonaron su compromiso con Parral. Durante décadas realizaron grandes esfuerzos para viajar cada julio a Chihuahua y participar en cabalgatas, desfiles y ceremonias.

El crecimiento de las Jornadas Villistas

Con el paso de los años, las Jornadas Villistas crecieron hasta convertirse en uno de los eventos históricos y culturales más importantes del norte de México. Don Eulalio observó con emoción cómo las calles de Parral se llenaban de visitantes, cabalgantes y representaciones históricas.

Para él, cada viaje a Parral fue mucho más que una celebración: fue una especie de peregrinación emocional. Nunca se asumió como protagonista del movimiento, sino como alguien que cumplía una promesa. “Misión cumplida”, repetía con frecuencia.

En una entrevista reciente, la emoción lo desbordó. Yolanda tomó la palabra en varios momentos para ayudarlo a reconstruir los recuerdos, mientras él asentía en silencio, conmovido. Ambos coinciden en una idea que repiten con insistencia: que el homenaje no debe desaparecer.

El último deseo: volver a Parral

Desde hace dos años no han podido regresar a Chihuahua debido a su edad y a dificultades económicas. Don Eulalio camina con lentitud y se cansa con facilidad. Aun así, mantienen un último deseo: volver a Parral en 2026 para despedirse del general Villa.

1000366639

No se trata únicamente de asistir a las Jornadas Villistas, sino de cerrar un ciclo que comenzó con un sueño en Chiapas. Quieren regresar a la tumba que encontraron abandonada hace más de medio siglo y contemplar su transformación en un símbolo de memoria colectiva.

“Queremos despedirnos del general”, dice Yolanda con la voz entrecortada. Para ellos, ese viaje significaría el cierre de una vida dedicada a una causa que nació de una revelación y terminó convirtiéndose en parte de la identidad cultural de Parral.

Desde su rancho, don Eulalio observa en silencio el paso del tiempo. Sabe que quizá ese será su último viaje. Por eso desea caminar una vez más por las calles de Parral, abrazar a sus amigos y mirar cómo la historia que ayudó a impulsar sigue viva en cada celebración.

Y mientras cae la tarde en la sierra chiapaneca, el hombre que dedicó su vida a rescatar la memoria del Centauro del Norte vuelve a repetir, con serenidad absoluta, las palabras que resumen su historia:

“Misión cumplida”.

Con informacion e imagenes de El Sol de Parral.

Por PanchoVillaMx

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *