Francisco Villa y la Convención Revolucionaria: El Desafío a Carranza
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3 de octubre de 1914, Venustiano Carranza presentó su renuncia al Poder Ejecutivo ante la Convención Revolucionaria en la Ciudad de México. Aunque la Asamblea no la aceptó, este momento reflejó la profunda tensión entre Carranza y las demás facciones revolucionarias, especialmente la encabezada por Francisco Villa.
La idea de convocar a una gran reunión de jefes militares y civiles surgió con fuerza entre los villistas, quienes desde el Pacto de Torreón habían defendido la necesidad de un espacio donde se discutiera el rumbo de la nación y se respondiera a las demandas del pueblo. Para Villa y su División del Norte, la reunión debía ser incluyente y reflejar el carácter plural de la Revolución.
Carranza, en cambio, organizó la llamada Convención Constitucionalista (1–5 de octubre de 1914) limitándola a jefes constitucionalistas, gobernadores impuestos por él y algunos civiles, dejando fuera a villistas y zapatistas. En su discurso, planteó un programa de gobierno basado en el Plan de Guadalupe, lo que mostraba su intención de mantener el control del movimiento revolucionario.
El villismo denunció esta postura como excluyente y centralista. Villa veía en la Convención una oportunidad para replantear el rumbo de la Revolución y defender causas como la justicia social, la reforma agraria y los derechos de los trabajadores. Estas diferencias marcaron el inicio de la confrontación abierta entre el Primer Jefe y el Centauro del Norte, que meses más tarde se expresaría con toda claridad en la Soberana Convención Revolucionaria de Aguascalientes.

Fuente: Ávila, Felipe. Soberana Convención Revolucionaria. Instituto de Investigaciones Jurídicas, UNAM.