Carranza se va contra Francisco Villa
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El 20 de enero de 1916, el gobierno de Venustiano Carranza declaró fuera de la ley al general Francisco Villa, autorizando su captura y ejecución sin juicio previo. La medida, difundida por el diario carrancista El Pueblo, se produjo en un contexto marcado por fuertes presiones políticas, económicas y diplomáticas, particularmente de intereses estadounidenses afectados por el avance del villismo en el norte del país.
La decisión se dio tras los sucesos ocurridos días antes en Santa Isabel, Chihuahua, donde un grupo armado asesinó a 19 ciudadanos estadounidenses vinculados a empresas mineras. El hecho fue atribuido por los carrancistas al villismo, aunque no existen pruebas concluyentes de que Villa haya ordenado o tenido conocimiento previo del ataque.
Villa negó su participación y afirmó haberse enterado del incidente cuando ya había ocurrido. Diversos biógrafos coinciden en que el ataque fue ejecutado por una partida autónoma, en un momento en que el movimiento villista se encontraba fragmentado y sin comunicación efectiva con su antiguo cuartel general.
Los acontecimientos se desarrollaron tras una reunión clave en El Paso, Texas, donde empresarios mineros, banqueros y representantes del gobierno estadounidense —incluido el general John J. Pershing— participaron en una cena en honor al general Álvaro Obregón. En ese encuentro, Obregón ofreció garantías de seguridad para los intereses estadounidenses en Chihuahua y aseguró que Villa ya no representaba una amenaza. A cambio, el gobierno de Woodrow Wilson manifestó su disposición a respaldar políticamente al régimen carrancista y a facilitar la reapertura de negocios mineros.
En este clima, el decreto contra Villa aparece como una señal política dirigida tanto a Washington como a los inversionistas extranjeros, más que como una respuesta basada en una investigación exhaustiva de los hechos.
Años después, Pablo López, uno de los responsables materiales del ataque, declaró antes de su fusilamiento que actuó siguiendo instrucciones de Villa. Sin embargo, Taibo II y otros historiadores advierten que tales declaraciones pudieron haber sido producto de coerción o de la necesidad de justificar una acción ya consumada, en un contexto de persecución implacable contra los villistas.
La matanza de Santa Isabel fue utilizada como argumento para criminalizar definitivamente a Francisco Villa, ignorando su papel previo como aliado clave en la derrota del porfirismo y del régimen huertista, así como su constante discurso contra la explotación extranjera de los recursos mexicanos.
Con el decreto del 20 de enero de 1916, Carranza no solo colocó a Villa fuera de la ley, sino que cerró la puerta a cualquier salida política, empujándolo a una guerra de guerrillas que lo convertiría, para amplios sectores populares del norte, en símbolo de resistencia frente al poder central y a los intereses extranjeros.
Por PanchoVillaMx