A ocho años de su partida, Juárez recuerda al “Divo”
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Ciudad Juárez.— Un 28 de agosto de 2016 falleció en Santa Mónica, California, Alberto Aguilera Valadez, mejor conocido como Juan Gabriel, el “Divo de Juárez”. Hoy, a ocho años de su muerte, su figura permanece como una de las más grandes e influyentes de la música popular hispanoamericana.
El escritor Carlos Monsiváis describió alguna vez al joven Alberto con estas palabras: “Había una vez una ciudad llamada Juárez, en la frontera de México con Estados Unidos. Allí vivía un adolescente solitario, ajeno a la política y a la cultura, aficionado irredento a las cantantes de ranchero… y ese joven, furiosamente provinciano —cosmopolita de trasmano, nacionalista del puro sentimiento— creaba por su cuenta una realidad musical nomás suya” (Escenas de pudor y liviandad, 1988).
Nacido en Parácuaro, Michoacán, y forjado artísticamente en Ciudad Juárez, Juan Gabriel conquistó escenarios internacionales con un legado de más de 1,800 canciones que dieron voz al amor, al desamor y a la identidad popular. Temas como Querida, Hasta que te conocí o Amor eterno lo convirtieron en ídolo de multitudes.
A lo largo de su carrera vendió más de 100 millones de discos, escribió para intérpretes como Rocío Dúrcal y Lucha Villa, y ofreció conciertos memorables en recintos como el Palacio de Bellas Artes, donde rompió barreras entre lo popular y lo culto.
Hoy, en la frontera que lo vio crecer, su memoria se mantiene viva en murales, homenajes y en la voz de miles de seguidores que siguen cantando sus composiciones. Juan Gabriel no solo fue un ícono musical, sino también un referente cultural que trascendió generaciones.
Por PanchoVillaMx