Uniformes y desigualdad en la educación porfirista

Screenshot

Screenshot

Con motivo de las celebraciones del Centenario de la Independencia, muchas escuelas públicas y privadas solicitaron a sus alumnos portar uniformes para participar en los actos cívicos. La medida, sin embargo, generó inconformidad entre las familias, ya que la mayoría no contaba con los recursos económicos para adquirirlos.

Aunque en algunos planteles grupos de damas organizaron donativos de uniformes para estudiantes de escasos recursos, la disposición fue vista como una imposición. Ante ello, el 29 de agosto de 1910 El Diario publicó una editorial en la que recordó a las autoridades educativas que la enseñanza debía mantener su carácter “esencialmente democrático”.

El texto señalaba que había directores que llegaban al extremo de castigar a las alumnas por no usar el uniforme requerido, reduciendo incluso sus calificaciones.

Más allá del debate sobre la vestimenta, el trasfondo era más profundo: durante el Porfiriato la educación pública era limitada y se concentraba en los centros urbanos, mientras que en el campo miles de niñas y niños quedaban al margen de la enseñanza, obligados a trabajar junto a sus padres. El resultado era un elevado índice de analfabetismo que reflejaba la desigualdad de la época.

Fotografía: Alumnas de la Escuela Nacional de Ciegos, retrato de grupo, Fototeca Nacional-INAH

Fuente: Diario de la Revolución, INEHRM, 2010

Por PanchoVillaMx