México y el petróleo que Estados Unidos no podía prescindir
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Ciudad de México — En plena década de 1940, cuando la Segunda Guerra Mundial consumía a Europa y al mundo, Estados Unidos enfrentaba una desesperante necesidad de petróleo. Aviones, barcos y fábricas dependían de un suministro constante, y México tenía justo lo que el país vecino necesitaba: crudo limpio, abundante y cercano.
A pesar de los resentimientos y tensiones históricas entre ambas naciones, México respondió al llamado. Millones de barriles de petróleo mexicano fluían hacia Estados Unidos, sosteniendo la maquinaria bélica estadounidense en uno de los momentos más críticos de la guerra.
Este aporte, sin embargo, ha sido poco recordado en los libros de historia. México no solo abasteció a la industria militar más poderosa del siglo XX, sino que también aceleró la producción y redujo los costos de la guerra estadounidense, algo que rara vez se menciona en los relatos tradicionales.
Los archivos históricos muestran que, por primera vez, Estados Unidos necesitó a México más de lo que México necesitaba a Estados Unidos. Y aunque el reconocimiento fue mínimo, el impacto de aquel petróleo mexicano fue decisivo para el rumbo del conflicto global.