La “leyenda negra” contra Villa: victorias constitucionalistas y traiciones internas
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La prensa carrancista, encabezada por El Pueblo, difundió con entusiasmo los telegramas de los generales Álvaro Obregón y Jacinto B. Treviño, quienes presumían la toma de Paredón y Piedras Negras. Más que simples reportes militares, estos mensajes fueron utilizados como propaganda para construir un relato oficial: los constitucionalistas como vencedores legítimos y Francisco Villa como un caudillo derrotado y traicionado.
La insistencia en publicar estos partes de guerra, repetidos en conferencias, actos públicos y más tarde en la historiografía canónica, abonó a la imagen de un Villa en decadencia, abandonado incluso por sus más cercanos. Esa narrativa, alimentada desde el poder, dio forma a la llamada “leyenda negra del villismo”, que buscaba reducir su papel a la derrota, la violencia y la traición.
En paralelo a estos festejos oficiales, Villa enfrentaba un episodio que reforzaba esa construcción simbólica: la deserción de Tomás Urbina, el “León de Durango”. Paco Ignacio Taibo II narra en su biografía de Villa la última escena de Urbina, ejecutado por Rodolfo Fierro tras ser acusado de venderse al enemigo. Este hecho, magnificado por la propaganda constitucionalista, se sumó al relato de un Villa aislado y debilitado.
Así, mientras el carrancismo celebraba triunfos militares en los periódicos y en los salones de gobierno, la figura de Villa comenzaba a ser esculpida por sus adversarios en el mármol de la historia oficial: no como héroe, sino como villano.

Por PanchoVillaMx