Henry Lane Wilson culpa a Victoriano Huerta por los asesinatos de Madero y Pino Suárez

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Ciudad de México, 3 de enero de 1916.— Al inicio de 1916, la prensa afín al constitucionalismo informó sobre la reapertura del caso de los asesinatos del presidente Francisco I. Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez, ocurridos en febrero de 1913, durante la llamada Decena Trágica.

En ese contexto, el diario El Pueblo dio a conocer declaraciones del exembajador de Estados Unidos en México, Henry Lane Wilson, quien negó haber tenido participación o complicidad en los homicidios y atribuyó toda la responsabilidad a Victoriano Huerta, a su gabinete, a los promotores del cuartelazo de la Ciudadela y a sectores reaccionarios que apoyaron el golpe de Estado.

Desde Washington, Wilson sostuvo que el crimen fue consecuencia directa de las decisiones del régimen huertista, deslindándose así de cualquier implicación en los hechos. No obstante, su postura contrastó con las acusaciones formuladas en 1913 por el entonces diputado Luis Manuel Rojas, quien presentó una denuncia de 12 puntos ante el gobierno del presidente Woodrow Wilson, señalando al diplomático como responsable moral por no haber empleado la influencia de su cargo para proteger a los prisioneros.

El 8 de abril de 1913, el periódico El País publicó una entrevista con Rojas, en la que ratificó su acusación al considerar que el embajador desoyó instrucciones expresas de Washington para intervenir en favor de Madero y Pino Suárez. En esa misma publicación, Victoriano Huerta exculpó públicamente a Henry Lane Wilson, atribuyendo las muertes a supuestos excesos de los seguidores maderistas.

Para 1916, Huerta se encontraba gravemente enfermo en el hospital de la prisión de Fort Bliss, situación que, según la prensa carrancista, habría motivado que Henry Lane Wilson reiterara su señalamiento contra el exdictador como un intento por deslindarse definitivamente de cualquier responsabilidad.

A pesar de las controversias y señalamientos, Henry Lane Wilson nunca fue acusado formalmente, ni compareció ante la justicia por los asesinatos de Madero y Pino Suárez, uno de los crímenes políticos más emblemáticos de la historia de México.