Sotol, bebida mexicana utilizado desde la antigüedad para quitarse el frío

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El sotol es una bebida ancestral utilizada desde hace siglos por las culturas tarahumara y anazasi para combatir el frío desde el interior del cuerpo.

En México, quienes mejor saben enfrentar las bajas temperaturas son los habitantes del norte del país: Sonora, Durango, Chihuahua y Coahuila. En estas regiones, donde las noches pueden ser tan gélidas como en Canadá —con registros que han llegado hasta los –27 grados centígrados—, el alcohol ha sido tradicionalmente una herramienta aliada contra el clima extremo.

Antes de entrar en detalles sobre estas bebidas, vale la pena recordar que estos estados, marcados por vastas extensiones desérticas y climas extremos, albergan comunidades donde el invierno puede ser incluso más severo que en algunas de las regiones más frías del mundo.

El frío del norte, distinto al del sur

Un historiador señalaba recientemente que el frío del norte mexicano es muy diferente al del centro o sur del país. Aquí, el clima no parece atacar desde fuera, sino desde dentro: penetra los huesos antes que la piel. Por eso, en estas tierras no basta con abrigarse; hay que calentarse desde el interior. Y eso es algo que sus antiguos pobladores entendieron muy bien.

Bacanora: el espíritu de Sonora

En Sonora, desde hace más de 300 años, se consume bacanora, una bebida destilada elaborada a partir del agave pacífica (Agave angustifolia). Con una concentración alcohólica de alrededor del 42%, el bacanora no solo calienta el cuerpo, sino que también forma parte de la identidad cultural del estado.

Sotol: herencia del desierto

En Durango, Chihuahua y Coahuila, la bebida tradicional es el sotol. Elaborado a partir del Dasylirion wheeleri, una planta del desierto emparentada con el maguey, el sotol tiene una historia de al menos 800 años y puede alcanzar hasta 45 grados de alcohol. Además de ser utilizado para combatir el frío, los tarahumaras y los anazasis lo empleaban como remedio para el cansancio, problemas digestivos e incluso como tratamiento para controlar la diabetes.

Por todo esto, no es mala idea —siempre con moderación— dejar que el bacanora y el sotol hagan su trabajo ancestral: calentar el cuerpo desde adentro, como lo hacían quienes conocían el desierto y sus secretos mucho antes que nosotros.

Por PanchoVillaMx