La última rebelión yaqui de 1926: un capítulo final en Sonora
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La rebelión yaqui de 1926, considerada por muchos historiadores como “la última rebelión yaqui”, marcó el cierre de un largo ciclo de resistencia indígena en Sonora.
Sus raíces se remontan a 1915, en plena Revolución Mexicana, cuando un sector de la comunidad yaqui decidió sumarse al bando constitucionalista encabezado por Álvaro Obregón. Liderados por Ignacio Mori y Sibalaume, cerca de 741 guerreros se integraron a las fuerzas de Fructuoso Méndez, participando activamente en la causa revolucionaria. El apoyo no fue un acto fortuito: Obregón les prometió que, una vez alcanzada la presidencia, devolvería al pueblo yaqui sus tierras y garantizaría la preservación de sus intereses en el Valle del Yaqui.
Sin embargo, con el paso de los años, el incumplimiento de dichas promesas, sumado a políticas gubernamentales que favorecieron a colonos y empresas agrícolas, avivó el descontento. Para 1926, el enfrentamiento era inevitable. La rebelión fue sofocada, pero quedó marcada en la memoria histórica como el último gran levantamiento armado yaqui.
Este episodio no solo refleja la participación indígena en la Revolución Mexicana, sino también el papel que jugaron las alianzas políticas y las promesas rotas en el destino de comunidades enteras. A casi un siglo de distancia, la historia de la última rebelión yaqui sigue siendo un recordatorio de la lucha por la tierra, la autonomía y el respeto a los acuerdos.
Por PanchoVillaMx