Juan Mata Ortiz: la muerte infernal del cazador de apaches

Screenshot

Screenshot

A finales del siglo XIX, la sierra y los llanos de Chihuahua fueron escenario de una guerra sin cuartel entre las tribus apaches y las tropas mexicanas que buscaban su exterminio. En ese contexto destacó la figura del mayor Juan Mata Ortiz, un militar que se ganó fama y recompensas por su implacable persecución contra los nativos.

Mata Ortiz, originario de la región de Galena, dedicó gran parte de su vida a combatir a los apaches, quienes mantenían asoladas vastas zonas del estado. El gobierno ofrecía dinero por cada cabellera obtenida, y hombres como él se convirtieron en símbolos de “valor” para las autoridades, aunque en la práctica significara la matanza sistemática de indígenas.

Tras la muerte del jefe apache Victorio, las celebraciones oficiales no se hicieron esperar. Sin embargo, los líderes Ju y Gerónimo, al frente de la última resistencia, prometieron venganza. “Para ti, capitán gordo, no balazos ni cuchillos… para ti, ¡lumbre!”, lanzó Ju contra Mata Ortiz, marcando con esa sentencia su destino.

En septiembre de 1882, confiado y sin refuerzos, Mata Ortiz salió con apenas 21 hombres en persecución de los apaches. El 13 de octubre fue rodeado por una fuerza muy superior. Pese a las bajas que causaron sus rifles, finalmente fue capturado vivo.

Los guerreros cumplieron la promesa de su jefe: no lo mataron a balazos ni a cuchilladas. Amarrado en lo alto de un cerro, el mayor Juan Mata Ortiz fue quemado vivo, en un acto brutal de venganza que selló su fin y quedó grabado como una de las muertes más atroces en la historia del norte de México.

Por PanchoVillaMx