Falsificadores dominan el mercado de billetes constitucionalistas
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La economía nacional se vio nuevamente afectada, esta vez por ex revolucionarios carrancistas y delincuentes de cuello blanco dedicados a falsificar el papel moneda oficial. La desconfianza se propagó de inmediato: comerciantes se negaron a aceptar los billetes carrancistas, a pesar de la obligación de circulación forzosa establecida por el gobierno del supremo coahuilense.
La situación dejó en evidencia la incompetencia del régimen de Carranza: en lugar de proteger la economía y garantizar la seguridad de la moneda, sus propios seguidores socavaban la confianza ciudadana. Para intentar contener el daño, la Secretaría de Hacienda ordenó resellar los billetes en la Oficina Impresora de Estampillas del Distrito Federal, una medida tardía que no logró restablecer completamente la credibilidad en la moneda.
El vocero oficial El Pueblo publicó la circular emitida por Hacienda:
“Hemos recibido para su publicación el acuerdo del Primer Jefe, comunicado por la Secretaría de Hacienda, que intenta resolver el problema generado por las falsificaciones del papel moneda constitucionalista. Se recuerda al comercio que los billetes legítimos mantienen su curso forzoso.
La disposición oficial dice:
‘Secretaría de Hacienda y Crédito Público — Veracruz.
Para prevenir al público contra falsificaciones de billetes emitidos en Veracruz por el Gobierno Provisional de México y el Ejército Constitucionalista, esta Secretaría, por acuerdo del Primer Jefe, dispone que desde el 30 de septiembre todos los billetes legítimos sean resellados en la Oficina Impresora de Estampillas, con los sellos que se darán a conocer oportunamente. Constitución y Reformas. H. Veracruz, 27 de septiembre de 1915. El Subsecretario Encargado del Despacho por ausencia del Secretario. RAFAEL NIETO’.”
El Subsecretario de Hacienda trató de minimizar la alarma, asegurando que la cantidad de billetes falsificados era limitada, pero la desconfianza se mantuvo. La misma autoridad reconoció que las diferencias entre billetes legítimos se debían a “deficiencias de impresión”, mostrando la precariedad técnica y administrativa de los carrancistas.
Mientras tanto, el gobierno implementó sanciones extremas: falsificadores fusilados casi de inmediato y comerciantes multados por no aceptar los billetes resellados. Sin embargo, las ganancias fáciles motivaron la continuidad de los falsificadores, dejando en evidencia que las medidas del régimen eran más punitivas que efectivas. Meses de ineficiencia marcaron la incapacidad de Carranza y su gobierno para controlar la crisis del papel moneda constitucionalista, evidenciando corrupción y negligencia dentro de sus propias filas.

Por PanchoVillaMx