Elecciones para renovar la Suprema Corte en medio de la crisis política

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En un contexto marcado por la inestabilidad política tras el golpe de Estado de Victoriano Huerta en febrero de 1913, el gobierno federal anunció la realización de elecciones para renovar a los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

De acuerdo con lo publicado por el diario El Imparcial, la Comisión Permanente del Congreso de la Unión sesionó para dar seguimiento a diversos asuntos legislativos, entre ellos la próxima elección de magistrados del máximo tribunal. La medida buscaba cubrir vacantes existentes y garantizar la integración completa del Poder Judicial, conforme a lo establecido por la Constitución.

El proceso se da en medio de cuestionamientos hacia la Suprema Corte, señalada por haber reconocido y respaldado al gobierno surgido tras el derrocamiento del presidente Francisco I. Madero, lo que generó críticas por su cercanía con el régimen huertista.

Entre los casos abordados destacó el del magistrado Rafael Cañete, quien habría optado por asumir un cargo como senador, dejando vacante su posición en el tribunal. Ante ello, se planteó incluir dicha vacante en las próximas elecciones, a fin de mantener el número de ministros que marca la ley.

Meses después, con el avance del movimiento encabezado por Venustiano Carranza y el triunfo del constitucionalismo tras la firma de los Tratados de Teoloyucan, la situación institucional cambiaría drásticamente. La Suprema Corte suspendió sus actividades y, el 26 de agosto de 1914, fue clausurada por orden del propio Carranza en su calidad de Primer Jefe del Ejército Constitucionalista.

El máximo tribunal permanecería inactivo hasta 1917, cuando, tras la promulgación de una nueva Constitución, reanudaría sus funciones en un país que buscaba reconstruir su vida institucional después de años de conflicto revolucionario.