El derroche de Porfirio Díaz en el Centenario de la Independencia
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Ciudad de México, 11 de septiembre de 1910. En el marco de las celebraciones por el Centenario de la Independencia, el presidente Porfirio Díaz ofreció un fastuoso banquete al cuerpo diplomático acreditado en el país.
La ceremonia formó parte de una serie de festejos diseñados para proyectar a México como una nación moderna ante los ojos del mundo. El momento cumbre se vivió el 15 de septiembre, cuando alrededor de 10 mil invitados se reunieron en los salones de Palacio Nacional, decorados con 30 mil lámparas eléctricas, espejos, gobelinos y esculturas. Más de 150 músicos interpretaron valses y piezas europeas para amenizar la velada.
El banquete, servido en 12 tiempos y redactado en francés, estuvo a cargo del chef Silvain Dumont, quien ofreció platillos como salmón del Rin con salsa de vino blanco, pollo marinado en leche con frambuesa y perlas de melón con champaña rosada. El postre principal fue la Dame Blanche, helado de vainilla con chocolate fundido.
Las bebidas incluyeron champaña G.H. Mumm & Co. Cordon Rouge, vino de Burdeos Mouton Rothschild 1889 y un Chablis Moutonne para acompañar los pescados.
El despliegue de lujo reflejó la intención del régimen porfirista de mostrar un país moderno y en “progreso”, en contraste con la realidad social que meses después desembocaría en la Revolución Mexicana.
📚 Fuente: Gerardo Mendívil, “Las fiestas del Centenario de la Independencia”, La Jornada Semanal, 12 de septiembre de 2010.
📸 Fotografía: Banquete del Centenario de la Independencia, 1910. Fototeca Nacional-INAH.