Dos ases negros y dos ochos negros: la Mano del Hombre Muerto
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Este episodio marca uno de los asesinatos más emblemáticos del Viejo Oeste. Wild Bill Hickok —pistolero, alguacil y artista del espectáculo— no murió en un duelo al mediodía como muchos habrían imaginado, sino emboscado por la espalda en un salón, víctima de una venganza mezquina.
Jack McCall, el hombre que lo mató, supuestamente había perdido una partida de póker contra Hickok el día anterior. Se dice que Hickok, conocido por su sentido de la justicia, le dio dinero a McCall para que pudiera comprarse un desayuno, un acto de generosidad que McCall devolvió con una bala. El asesinato conmocionó al pueblo de Deadwood y rápidamente se convirtió en leyenda.
La mano que tenía Hickok en el momento de su muerte —dos ases negros y dos ochos negros, con una quinta carta desconocida— se inmortalizó como la Mano del Hombre Muerto, símbolo de la muerte y la mala suerte en la mitología del Lejano Oeste.
Irónicamente, Hickok siempre había sido muy precavido y evitaba sentarse de espaldas a la puerta. Pero ese día fatídico, la única silla libre lo dejó en una posición vulnerable —un pequeño detalle que cambió la historia.
McCall fue absuelto inicialmente por un tribunal de mineros local, pero más tarde fue juzgado nuevamente por las autoridades federales, condenado y ejecutado en la horca. La muerte de Hickok sigue siendo uno de los asesinatos más legendarios de la era fronteriza —un recordatorio de que ni los hombres más temidos del Oeste eran intocables.
Por PanchoVillaMx