¿Cómo murió un 28 de enero Lamberto Quintero?
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Antes de Peso Pluma y de Natanael Cano, inclusive antes que los Tigres del Norte, Antonio Aguilar inmortalizó este fecha con la canción que se conoce como el primer narcocorrido de la historia.
Ciudad de México, 28 de enero. Lamberto Quinterofue uno de los narcotraficantes más famosos de la década de los setenta en México. Su nombre surgió mucho antes de que el tráfico de drogas acaparara las portadas de los diarios y noticieros en el país.
Tío del también narcotraficante Rafael Caro Quintero, el capo tomó relevancia cuando el reconocido compositor del género regional mexicano, Cornelio Reyna, escribió un corrido en su honor y que Antonio Aguilarllevó a la fama en 1987.
La popularidad de la canción, titulada simplemente Lamberto Quintero, ha sido tal que con el pasar de los años la cita “Un día 28 de enero, cómo me hiere esa fecha” cobra relevancia entre los aficionados del regional mexicano.
La canción es considerada el primer narcocorrido de la historia, un género que tomaría relevancia en la década de los años 90 de la mano de Chalino Sánchez y que evolucionó hasta la variante actual que conocemos como “corridos bélicos”.
A diferencia de los temas que suelen narrarse en los narcocorridos actuales, el tema “Lamberto Quintero” no enaltece al narcotráfico, no narra una gran hazaña ni hace mención de los lujos que poseía, más bien habla desde la voz de un amigo que presenció el trágico final del personaje.
¿Cómo murió Lamberto Quintero?
La letra del corrido y reportes de diarios de la época confirman que Lamberto Quintero murió el 28 de enero de 1967 por heridas de bala como resultado de la emboscada de un grupo armado de la familia Lafarga (los rivales de los Quintero) en la comunidad de El Salado, Sinaloa.
“Ya cerquita del Salado rugieron dos R-15. Ahí dejaron a un muerto. Enemigo de Lamberto. Quisieran que fuera cuento; Pero señores, es cierto”, se menciona en el icónico corrido interpretado por Antonio Aguilar.
A pesar de la gravedad de sus heridas, no murió instantáneamente en el lugar del ataque. Fue trasladado de urgencia a la Clínica Santa María en Culiacán. Sin embargo, los esfuerzos médicos fueron en vano debido a la cantidad de disparos recibidos y a la pérdida de sangre, esto provocó su deceso poco después de su ingreso.
La muerte de Lamberto Quintero no fue el final del conflicto, sino desató una de las olas de violencia más recordadas en la historia del estado de Sinaloa.