Atentados Presidenciales
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Por Jorge Cabrera Vargas
El 14 de noviembre de 1927, Álvaro Obregón sufrió un atentado. Cuatro individuos dispararon y arrojaron bombas a su automóvil. Uno de ellos acabó sus días por un disparo, dos más fueron fusilados sumariamente. El chófer logró escapar.
El 10 de febrero de 1929, Emilio Portes Gil sufrió un atentado mientras viajaba en el tren Olivo.
Una bomba colocada en la vía a la altura de Comonfort, Guanajuato explotó. El presidente salió ileso. La única victima fue el garrotero Agustín Cárdenas.
El 5 de febrero de 1930, Daniel Flores hirió a Pascual Ortíz Rubio de un balazo en la mandíbula. Flores fue condenado y acabó sus días, misteriosamente, en prisión en 1932.
El 10 de abril de 1944, Manuel Ávila Camacho, recibió uno tiro del teniente Antonio de la Lama Rojas. El chaleco antibalas que utilizaba salvo su vida.
De la Lama fue abatido en los separos por un grupo de sicarios a las órdenes de Maximino Ávila Camacho.
El 5 de febrero de 1970, Carlos Castañeda, trató de disparar contra Gustavo Díaz Ordaz.
Fue detenido y torturado.
Declarado incapaz mentalmente, estuvo 23 años en el manicomio, de donde salió realmente loco.
Mucho años antes, el 16 de septiembre de 1897, Arnulfo Arroyo, tiro un puñetazo a la cabeza del dictador Porfirio Díaz. El 17 de septiembre fue linchado, por una multitud, instigados por Antonio Villavicencio, asesino a sueldo de Díaz.
Por PanchoVillaMx