Así era la Alameda Central en el siglo XVIII: el paseo favorito de la élite novohispana

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La Alameda Central, uno de los lugares más emblemáticos de la Ciudad de México, lucía muy diferente en el siglo XVIII. En una vista hacia la actual avenida Juárez —entonces conocida como calle del Calvario— desde la calle de la Mariscala (hoy avenida Hidalgo), se distinguían el templo y convento de Corpus Christi, fundado para “indias cacicas”, además de las rejas que rodeaban el gran parque y las pequeñas capillas que se alzaban a lo largo de la avenida.

En primer plano se apreciaba también el antiguo acueducto proveniente de Tlaxpana, una de las principales fuentes de agua de la capital en esa época.

Sobre la vida cotidiana y el entretenimiento en el sitio, el viajero Thomas Gage escribió en 1676 que “los galanes de la ciudad se van a divertir todos los días sobre las cuatro de la tarde, unos a caballo, otros en coche, a un paseo delicioso que llaman la Alameda, donde hay muchas calles de árboles que no penetran los rayos del sol”.

Desde entonces, la Alameda ha sido un punto de encuentro, ocio y cultura en el corazón de la #CDMX, testigo de la transformación urbana desde la época virreinal hasta nuestros días.

Por PanchoVillaMx