¿Los conocías? Pueblos originarios N’dee / N’nee / Ndé y O’oba, vitales para la identidad de Chihuahua

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Antes de que Chihuahua adquiriera las características que hoy definen a sus comunidades serranas, dos pueblos originarios dejaron una huella profunda en el territorio que actualmente comprende Madera y otras regiones del estado: los N’dee/N’nee/Ndé, conocidos también como apaches, y los O’oba, identificados como Pimas Bajos.

En 2026, el Congreso de Chihuahua reconoció oficialmente al pueblo N’dee / Foto: Archivo / El Heraldo de Chihuahua

De acuerdo con la semblanza histórica proporcionada por el cronista de Madera, Manuel Vicente Guzmán, los N’dee, cuyo nombre significa “La Gente”, pertenecen a una nación de origen atabascano cuya lengua es el n’dee biyat’i. Se trataba de grupos seminómadas que habitaban regiones del norte de México y el sur de Estados Unidos, organizados en distintas tribus y con un amplio conocimiento del territorio.

Su tierra ancestral es denominada N’dee bikéyaa. Su presencia se extendió por diferentes zonas del norte de México y, particularmente en la región de Madera, utilizaron lugares como corredores y refugios durante el invierno. Madera y El Salto formaron parte de las rutas utilizadas por grupos Chiricahuas y Mescaleros.

Por otro lado, los O’oba, conocidos también como Pimas Bajos, tienen una raíz distinta. Su lengua es denominada o’ob no’ok en Sonora y o’oba no’oka en Chihuahua. A la llegada de los españoles, este pueblo ocupaba un amplio territorio que se extendía desde el centro del río Sonora, pasando por la región del Yaqui,hasta el oriente de la Sierra Madre.

En el territorio relacionado con Madera, sus principales asentamientos se ubicaron en Ónavas, Yécora y Maycoba, en Sonora, así como en La Junta de los Ríos, Madera y Yepachi, en Chihuahua. Este último sitio, fundado en 1677 por jesuitas, permanece como el principal asentamiento O’oba en territorio chihuahuense.

Actualmente, su presencia se mantiene en comunidades como Mesa Blanca, Junta de los Ríos, Mesa del Cable y Las Espuelas, dentro del municipio de Madera.

Una historia marcada por la convivencia

La relación entre ambos pueblos también estuvo determinada por sus diferentes formas de vida. Mientras los O’oba desarrollaban actividades agrícolas en las juntas de los ríos, los N’dee mantenían una vida predominantemente nómada y ligada a la cacería. Esta diferencia generó tanto intercambio como conflictos entre los grupos.

Con la llegada de los españoles, las circunstancias también fueron distintas. Mientras los O’oba fueron incorporados a las misiones religiosas, los N’dee enfrentaron largos periodos de guerra y persecución. El cronista recuerda, por ejemplo, que en 1789 fueron trasladados 180 apaches en collera desde Chihuahua hacia el centro de México.

Sin embargo, la presencia de estos pueblos no desapareció. Con el paso de las generaciones, sus integrantes se incorporaron a la vida de las comunidades y se produjo un proceso de mestizaje. De acuerdo con Guzmán, en Madera, Temósachic, Yepáchic, Maycoba y Yécoratodavía pueden encontrarse apellidos, tradiciones relacionadas con el caballo y conocimientos sobre el monte que forman parte de esa herencia.

Guerreros Apaches Chiricahua en 1880 / Foto: Archivo Histórico del Instituto de Cultura del Municipio de Cuauhtémoc

La historia de los O’oba también permanece ligada a la defensa de su territorio. En 2019 denunciaron la invasión de mil 170 hectáreas en Madera, correspondientes a tierras reconocidas mediante un decreto presidencial de 1975.

Del territorio y la memoria al reconocimiento oficial

La presencia histórica de los N’dee en Chihuahua tuvo un nuevo capítulo en 2026, cuando el Congreso del Estado aprobó una reforma a la Ley para la Protección del Patrimonio Cultural para reconocer oficialmente al pueblo N’dee/N’nee/Ndé o Apache como pueblo originario y establecer mecanismos para proteger sus manifestaciones culturales.

El dictamen, elaborado por la Comisión de Pueblos y Comunidades Indígenas y presentado por el diputado Arturo Medina, derivó del análisis de diversas iniciativas y de la necesidad de armonizar la legislación estatal con el Catálogo Nacional de Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas, publicado por el Gobierno Federal en 2024, donde este pueblo ya aparece reconocido.

Durante el análisis legislativo se tomó en cuenta su resistencia histórica, permanencia cultural y aportación a la diversidad social de Chihuahua. Aunque no se incorporó un catálogo específico de pueblos originarios a la Constitución estatal o a la Ley de Derechos de los Pueblos Indígenas, sí se determinó reconocer nominalmente al pueblo N’dee/N’nee/Ndé o Apache dentro de la legislación de patrimonio cultural.

Con ello, explicó Guzmán, se busca brindar certeza jurídica para la protección de elementos como su lengua, conocimientos tradicionales, prácticas bioculturales y otras expresiones culturales.

El reconocimiento también permite recuperar una parte de la historia de Madera y de la Sierra Madre que durante generaciones permaneció ligada a la memoria de sus habitantes.

Los O’oba y los N’dee no constituyen únicamente un capítulo del pasado. Su presencia permanece en las comunidades, en los nombres de los parajes, en las tradiciones y en la relación de sus habitantes con el territorio.

Para Madera, refiere el cronista, comprender esa herencia es también comprender su propia identidad: de los O’oba permanece la tradición agrícola y el vínculo con el territorio; de los N’dee, la relación con el caballo, el conocimiento del monte y una historia de resistencia que finalmente obtuvo reconocimiento dentro del marco jurídico de Chihuahua.

Tomada de El Heraldo de Chihuahua

Por PanchoVillaMx

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