Cervecería Porfirio Díaz de Cuernavaca.


Cuernavaca fue famosa por la pureza y abundancia de agua.

A esto se debe que Carlos Lavín Figueroa refiere: “La compañía Cervecera Porfirio Díaz de Cuernavaca –también fábrica de hielo- fue fundada en 1899 por empresarios alemanes, cuando el gobernador Alarcón les vendió más de 10 mil metros del parque Melchor Ocampo, donde estaban los Ojos de Agua de Gualupita, un área de manantiales de la más alta pureza, con cuya agua se fabricaba cerveza de excelente calidad… producía 500 mil litros al año”.

Alfonso Navarro Quintero en otra versión refiere: “Dentro del parque Melchor Ocampo existió el edificio de la Cervecería Porfirio Díaz, fundada por los señores Manuel López Estrada, Manuel Pereda y Narciso Miranda a principios de 1900.

Dicha negociación producía antes de la revolución 4 mil cajas mensuales, o sea 250 mil medias botellas de cuatro marcas distintas; las de mejor calidad eran la Iris (clara) y la Perla Negra (oscura), siguiéndole la Lager Bier (clara) y la de menor precio la Favorita.

Cervecería Porfirio Díaz en Cuernavaca Morelos.

El costo de la Iris era de $ 8.00 la caja de 60 medias botellas y de $ 3.20 la caja de 24; el mismo precio se pagaba por la Perla Negra. La Lager Bier se vendía a $ 6.25 la caja grande y $2.50 la chica.

La más popular la Favorita a $ 4.00 la caja de 60 botellas y $ 1.60 la de 24 botellas. La mayor producción se enviaba por ferrocarril al D.F.

Debido al éxito en las ventas, en 1908 la Cervecería Porfirio Díaz decidió ampliar sus instalaciones casi al doble, pero al sobrevenir el conflicto armado de la revolución, se tuvo que cancelar el pedido de maquinaria que se había hecho a los Estados Unidos, con gran pérdida para los empresarios”.

Sergio Estrada Cajigal Barrera refiere otra versión: “La Cervecería Porfirio Díaz en aquel entonces era dirigida por el alemán Francisco Schraud y los socios propietarios eran los señores Manuel López Estrada, Manuel Pereda y Francisco Miranda”.

Compañía Cervecera Porfirio Díaz.

En el libro “Parque Melchor Ocampo de la ciudad de Cuernavaca” del autor de este artículo, refiere: “En 1903, en la parte oriente del parque, donde había una huerta de mangos y un nacimiento de agua, se construyó en un terreno de 14 mil metros la Cervecería Porfirio Díaz, cuyo administrador era un alemán y los obreros eran en su mayoría vecinos de Gualupita y Amatitlán. Esta fábrica funcionó hasta el estallido de la revolución en 1911 y reabrió en 1923”.

Carlos Lavín Figueroa refiere otro dato: “La Compañía Cervecera Porfirio Díaz funcionó hasta finales de 1932, con una pausa por la revolución entre 1911 y 1920, cuando fue albergue de tropas zapatistas. Después sirvió para resguardo de ganado mayor y menor. A principios de 1940, el nuevo dueño, don Pablo Diez, usó las instalaciones ya no como fábrica, sino sólo como almacén y agencia de la Cervecería Modelo hasta 1972, cuando la vendió”.

Alfonso Navarro Quintero refiere otra información: “Más tarde en 1940 la Modelo instala su distribuidora en el viejo edificio porfiriano, el cual había pasado a pertenecer al socio mayoritario de la Modelo, el Sr. Pablo Diez, quien solía venir los fines de semana a su residencia de Amatitlán.

Don Pablo suspendió la fabricación de cerveza, ocupando el edificio sólo como almacén, fábrica de hielo y venta de agua purificada. Al morir don Pablo, sus herederos vendieron el predio de la agencia Modelo y se fraccionó el terreno.

Entonces es cuando se destruyó tan importante construcción porfiriana, muy ligada a la historia de Cuernavaca. La fábrica no sólo fue desmantelada sino que en contra de la opinión de los cuernavacenses, el edificio fue demolido y la maquinaria vendida como fierro viejo”.

El autor de este artículo rememora: “Mi padre, Joaquín Landa Castellanos, trabajó 10 años como chofer repartidor de la Cervecería Modelo, cuando la calle por donde estaba la entrada principal a la agencia, se llamaba avenida del Parque. En aquel entonces, década de los 50 y 60, mi familia vivía en la famosa vecindad la “Casa Amarilla”, ubicada en la Calzada Leandro Valle, muy cerca del trabajo de mi papá.

Cervecería Modelo

Recuerdo que siendo niño mi papá varias veces me llevó a la cervecería Modelo y fue cuando me di cuenta que dentro de las instalaciones, del lado que colindaba con el kínder Simón Bolívar y el parque, había un hermoso jardín que abarcaba como la cuarta parte del total del predio.

Una ocasión que a mi papá lo visitó su hermana Rosa, la llevó a conocer este jardín; conservo dos fotos que nos tomó mi papá a mí y a mí hermana Rosalba junto a mí tía Rosita sentados en unas sillas en torno a una mesa de herrería del jardín. A este jardín podían entrar los familiares de los trabajadores y a don Pablo le gustaba convivir en este jardín con sus empleados en fechas solemnes y días festivos.

También recuerdo cuando llegaban los pesados tráileres cargados con cartones de cerveza Corona y Victoria que descargaban los macheteros en el almacén; uno de los choferes de esos tráileres era Ángel Sotelo, quien vivía en Gualupita, compadre de mi papá. Junto al almacén estaba la fábrica que elaboraba las barras de hielo cristalino, partidas a punta de picahielazos para la venta al menudeo; mucha gente llegaba a comprar este hielo hecho con agua de Gualupita.

Uno de los compañeros de trabajo de mi papá, en aquel entonces un joven entusiasta, se llamaba Bulmaro Hernández Juárez, él fue quien organizó el primer sindicato en esta empresa; actualmente es el Secretario General de la Federación

Nuevo Grupo Sindical y a mi padre lo recuerda con afecto. Al ser vendido el inmueble de la agencia Modelo, en su lugar fundaron un negocio de materiales para la construcción y los restaurantes Los Ocampo y Hacienda del Rincón. Finalmente en 1990 la empresa Pullman de Morelos compró casi todo el predio para instalar la terminal de autobuses La Selva”.


En la fábrica Porfirio Díaz trabajaron varios jóvenes que más tarde se unieron al ejercito zapatista, uno de ellos fue el famoso guerrillero Felipe Neri, originario de Gualupita. Otro que se volvió zapatista, también originario de Gualupita, quien vivió hasta los 91 años de edad y que a este sí conocí y entrevisté varias veces se llamaba don Francisco Gutiérrez Rosales; me relató que trabajó cinco años como obrero en la cervecería ganando un sueldo de 32 centavos diarios.

Y recordaba que la fábrica se distinguía desde lejos por el humo que salía de su chacuaco. Trabajó en la cervecería hasta 1911, cuando cerró la fábrica por el inicio de la guerra revolucionaria.

(FUENTE CARLOS LAVIN FIGUEROA).