Felipe Ángeles: el llamado de Villa y el inicio del exilio

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El 13 de septiembre de 1915, desde Torreón, Francisco Villa llamó a Felipe Ángeles. El general no atendió la convocatoria y comenzó así su exilio en Estados Unidos.

En la División del Norte, Ángeles alcanzó gran fama y prestigio. Fue ideólogo del villismo, al que supo imprimir los principios democráticos del maderismo, y acompañó al Centauro tanto en la victoria como en la derrota: jefe de artillería, lugarteniente del general en jefe y comandante de una columna autónoma que obtuvo resonantes triunfos en el noreste.

Tras la caída de Huerta, y con la guerra entre facciones revolucionarias, la División del Norte fue derrotada en las sangrientas batallas del Bajío (1915). Ángeles participó en el largo repliegue, manteniéndose fiel a Villa como antes lo había hecho con Madero. No obstante, el caudillo sabía que la nueva etapa —marcada por guerrillas, emboscadas y persecuciones en la sierra— poco se adecuaba a la formación artillera de su lugarteniente.

Por ello, pese a la resistencia del propio general, Villa lo envió a Estados Unidos para intentar impedir que Washington reconociera al gobierno de Venustiano Carranza. La misión fracasó, y el reconocimiento oficial significó el golpe final para la División del Norte, disuelta en diciembre de 1915.

Ángeles no alcanzó a regresar antes de la derrota definitiva, pero desde el exilio se convirtió en portavoz de las guerrillas villistas, trabajando incansablemente por conseguirles recursos y aliados.

Fotografía: Ángeles, Felipe, reprografía, 1915. Fototeca Nacional-IN

Fuente: Luis Salmerón, La tragedia de Felipe Ángeles, en Historias y Relatos de México, INAH, 2014.

Por PanchoVillaMx