Conoce el origen de las palabras «boludo» y «pelotudo».

Screenshot

«Boludo» y «pelotudo» son dos palabras muy argentinas, que con el tiempo pasaron a ser de insultos a expresiones cancheras entre amigos. Lo que muchos desconocen es que el origen de ellas se remonta a la época de los gauchos y su etimología viene de «las bolas», los testículos del varón.

El diccionario define «boludo» como «que hace o dice tonterías, se comporta como un estúpido o no es responsable». Pero en Argentina el significado es mucho más que eso, ya que pasó a ser parte del lenguaje cotidiano de todas las personas.

¿Cómo nació la palabra «boludo»?

Durante las Guerras de la Independencia, en 1810 aproximadamente, los gauchos argentinos peleaban contra un ejército llamado «Primer Mundo», hombres que entrenaron en las mejores academias militares muy disciplinados y tenían las mejores herramientas para combatir: acero, aras de fuego, artillería y más elementos de primera calidad.

En cuanto a los gauchos argentinos, ellos solo contaban con bolas (boleadoras), pelotas, armas desactualizadas, piedras grandes con un surco por donde ataban un tiento y facones, que generalmente eran lanzas precarias hechas con una caña tacuara. Las peleas no era de par a par, el ejército Primer Mundo contaba con más artillería para vender a los gauchos, que se vestían con botas de potro con los dedos al aire.

Ya que las herramientas de los gauchos no eran óptimas, debían crear estrategias para ganar. Una de ellas era formar tres filas:

Pelotudos: era la primera final y contaba con los guachos que portaban las pelotas de piedras grandes amarradas con un tiento.

Lanceros: la segunda fila eran los gauchos que tenían facón tacuara.

\Boludos: la tercera fila eran quienes portaban bolas o boleadoras.

Esta estrategia hacia que los gauchos pelear con una increíble valentía, ya que los esperaban firmes en el campo de batalla mientras el ejército se acercaba haciendo ellos para atacar. Los pelotudos esperaban a que lleguen a la primera fila para pegarle a los caballos, lo cual hacía que se cayeran al piso y los lanceros aprovechaban para atacarlos.

Transformación a mala palabra

Estas palabras quedaron en el vocabulario argentino. En 1890, un Diputado nacional dijo «no hay que ser pelotudo», haciendo alusión a que no había que ser «perejil» e hizo referencia a que no había que ir al frente y hacerse matar, tal como hacían los pelotudos en la época de las Guerras de la Independencia. Así fue como nació la mala palabra.

«Boludo» y «pelotudo» en la actualidad

Con el paso de los años, ambas palabras se fueron transformando. Desde inicios de los 2000, estas dos palabras comenzaron a formar parte del dialecto cotidiano de los jóvenes argentinos. Es común escucharlos decir «che boludo», una expresión cariñosa y típica entre ellos.

Ahora, cada vez que emplees alguno de estos dos términos seguramente recuerdes su raíz y lo pienses dos veces.

Por PanchoVillaMx