“El indigenismo es el nuevo comunismo”: Isabel Díaz Ayuso
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Ayuso en México: Provocación Histórica.
La reciente visita institucional de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, a tierras mexicanas ha dejado un rastro de indignación y confrontación que trasciende lo diplomático.
Lo que debía ser una misión para estrechar lazos económicos se convirtio, en palabras de diversos sectores sociales y políticos, en un desplante a la memoria histórica del país anfitrión. La Reivindicación de la «Barbarie«. El punto de mayor fricción ocurrió durante el homenaje que la mandataria rindió a Hernán Cortés.
Ayuso no dudó en calificar al conquistador como el «fundador de la nación mexicana«, una afirmación que ha sido recibida como una lectura reduccionista y ofensiva de la historia. Al exaltar la Hispanidad y el mestizaje como un proceso puramente «civilizatorio«, la presidenta madrileña parece ignorar deliberadamente las cicatrices de la conquista que aún marcan a los pueblos originarios.
Una Agenda Ideológica Bajo el Manto de Inversión
Aunque el viaje incluyó la firma de una Carta de Amistad con la alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega, críticos en ambos lados del Atlántico señalan que la agenda de Ayuso ha estado más enfocada en la polarización política que en el beneficio público.
Discurso de Alarmismo: En la Universidad de la Libertad, Ayuso advirtió sobre la «muerte de la democracia« por culpa del populismo, una retórica que muchos consideran una injerencia directa en la política interna mexicana en un momento de alta sensibilidad.
Costo bajo la Lupa: Mientras en Madrid la oposición cuestiona el gasto de aproximadamente 300,000 euros de fondos públicos para esta gira, en México se percibe como una campaña de promoción personal disfrazada de diplomacia.»Fuera Ayuso»:
El Rechazo en las Calles. La respuesta no se hizo esperar. Colectivos indígenas se congregaron frente a la Catedral Metropolitana bajo la consigna «Fuera Ayuso de México«, denunciando lo que consideran un «negacionismo del genocidio«.

Por su parte, la presidenta de México,, fue contundente al señalar que quienes intentan rescatar las «atrocidades» de Cortés están «destinados a la derrota«. En definitiva, la estancia de Ayuso en México ha servido más para reabrir viejas heridas que para construir puentes.
Su postura, anclada en una visión colonialista, pone en riesgo la armonía de las relaciones bilaterales al priorizar la ideología sobre el respeto a la soberanía y la historia de un pueblo que no reconoce en Cortés a un padre, sino a un invasor.
Por PanchoVillaMx