Se crea la Escuela Nacional de Veterinaria en plena Revolución

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Querétaro, 17 de abril de 1916. — En medio del proceso revolucionario y ante la urgente necesidad de fortalecer las actividades productivas del país, el gobierno provisional encabezado por Venustiano Carranza decretó la creación de la Escuela Nacional de Veterinaria, institución que marcaría un paso clave en la profesionalización del cuidado animal en México.

El decreto, publicado el 12 de abril de 1916 en el periódico oficial El Pueblo, estableció que esta nueva escuela sería independiente de la Escuela Nacional de Agricultura y dependería directamente de la Secretaría de Fomento, Colonización e Industria. La medida respondía a la creciente demanda de especialistas capaces de atender la sanidad del ganado, un sector vital para la economía nacional.

La enseñanza en la institución fue definida como laica y gratuita, con un enfoque integral que no solo contemplaba la medicina aplicada a animales domésticos, sino también la formación cívica y moral de los estudiantes. Para ingresar, se exigía haber concluido estudios preparatorios avalados por la Universidad Nacional.

El programa académico contemplaba una formación de cuatro años, incluyendo materias como anatomía, fisiología, patología, cirugía, bacteriología, obstetricia y prácticas clínicas veterinarias, reflejando un enfoque científico avanzado para la época.

Este esfuerzo educativo no surgió de la nada. Desde 1853, durante el gobierno de Antonio López de Santa Anna, ya se había impulsado la formación veterinaria dentro del Colegio Nacional de Agricultura. Sin embargo, el contexto revolucionario evidenció la necesidad de fortalecer y especializar esta área ante la reconstrucción económica del país.

Tras el conflicto armado de la Revolución Mexicana, sectores como la agricultura y la ganadería demandaron un mayor número de profesionales capacitados. Como resultado, en 1917 se consolidó la Escuela Nacional de Medicina Veterinaria, que posteriormente, en 1929, fue incorporada a la Universidad Nacional Autónoma de México, donde continúa su labor como Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia.

La creación de esta escuela representa un ejemplo de cómo, incluso en tiempos de conflicto, el país sentó bases para su desarrollo científico y productivo.

Por PanchoVillaMx