Victoriano Huerta en el exilio: conspiraciones, arrestos y el fin del general

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El general Victoriano Huerta arribó al puerto de Bristol, Inglaterra, para luego trasladarse a Londres y, desde allí, viajar a Barcelona, España. Posteriormente, se estableció en Madrid en busca de apoyos políticos antes de regresar a Barcelona para residir allí.

Durante su estancia en Cataluña, llegó el capitán alemán Franz von Rintelen, militar al servicio del gobierno alemán y conocedor de las ambiciones de Huerta. Alemania, anticipando la intervención de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial, buscaba un aliado en América, y consideró que Huerta, como vecino del sur de la Unión Americana, podía cumplir ese papel.

General Victoriano Huerta.

En nombre del Kaiser Guillermo II, von Rintelen ofreció apoyo financiero a Huerta para facilitar su regreso a México. Con este respaldo, el exdictador viajó a Nueva York.

Allí contactó a su antiguo rival Pascual Orozco y lo reclutó para una conspiración que buscaba retomar el poder en México. Más tarde, Huerta se trasladó a El Paso, Texas, para reunirse con Orozco y otros seguidores con el objetivo de iniciar un levantamiento en su país.

Sin embargo, el 27 de junio de 1915, las autoridades estadounidenses lo detuvieron en la estación de tren de Newman, Nuevo México, junto con Orozco. Ambos fueron acusados de sedición y de violar las leyes de neutralidad al conspirar con una potencia beligerante. En ese momento, el gobierno de Wilson buscaba mantener a Estados Unidos al margen de la guerra, aunque mostraba simpatías hacia la Triple Entente.

Huerta fue encarcelado inicialmente en la prisión militar de Fort Bliss, Texas. Posteriormente, debido a su grave estado de salud, se le permitió pasar a arresto domiciliario tras pagar una fianza. No obstante, al intentar ingresar nuevamente a México, fue detenido otra vez por las autoridades estadounidenses.

Según consta en su acta de defunción (Folio 1137, No. de registro 364), Victoriano Huerta falleció a los 63 años en el Hospital Providence de Fort Bliss, en el condado de El Paso, el 13 de enero de 1916, víctima de cirrosis hepática, derivada de su conocido abuso de bebidas alcohólicas, especialmente el coñac, que consumía en grandes cantidades.

Originalmente fue enterrado en el cementerio La Concordia, y más tarde sus restos fueron trasladados al cementerio Evergreen, en El Paso. Aunque oficialmente se atribuyó su muerte a la cirrosis, persistieron sospechas de que podría haber sido envenenado por las autoridades estadounidenses.

Por PanchoVillaMx